29 nov. 2010

A ti que me haces una entrevista de trabajo (sentada al otro lado de la mesa)


A ti que me haces una entrevista de trabajo, sentada al otro lado de la mesa, que parece un mar, con tu jersey color azul y tu lógica color negra , así te contesto.
Antes de todo: no soy un vegetal. Lo siento pero no tienes que trasegarme ¿sabes? Plantarme, o dejarme al sol (a la mejor te lo hago yo).
No necesito una maceta. No quiero la humedad, pero tampoco el aire demasiado seco. No necesito que me riegues. Y si apesto no necesito ducharme. Y si he de hacerlo, y desmiento, lo hago por mi cuenta.
No soy un animal. No soy por ejemplo un perro. Pero tampoco un gato. No tengo la cola y ni siquiera bigote. Y si los tuviera, no me los afeitaría.
Por supuesto querida, puedes tomar apuntes... todos lo apuntes de este mundo ¡yo encantado! Como funciona este rollo ¿voy ganando puntos, medallas o calzoncillos coloreados?
Venga... ya te digo que no voy en letargo. No tengo la estación de los acoplamientos y si tengo que aparearme no uso la nariz, y no huelo los traseros de los demás (sobre de eso se podría añadir algo pero... bueno). Quiero decir que no levanto la pierna contra los árboles y si uso el término pierna, este no quiere decir que tengo una pierna, y tampoco dos: en todo caso prefiero mantener el más estrecho reservo sobre el número de mis articulaciones y en general sobre los medios de transporte que utilizo.
No tengo un código de arranque postal, lo siento, y tampoco un número de seguridad social, a la mierda. No tengo un teléfono, un prefijo, un proveedor. No tengo una melodía personalizada. No hago perepé y tampoco piripì. Y si hago poropò no quiere decir que tengo el último modelo.
Tampoco soy un pez. No tengo las agallas (eso es notorio); pero no admito que me digan de tener los pulmones (la verdad si, la mala educación no). Decimos así: no tengo un acuario y si lo tuviera no le dormiría dentro, quedate con esto, y ya está.
Por cierto no soy un reptil, o al menos no arrastro (salvo algunos casos). Sobre como me muevo no tienes un coño de prueba. ¡No soy tampoco un coño ni una polla! Y si tengo dos bolas entrepiernas es solo porque hemos ganado el mundial.
No soy un mineral, ni un fósil, ni un sedimento de caliza. Paso de la tectónica de placas, de las erupciones volcánicas y de la deriva de los continentes. Incluso fueran sin meta, yo no los sigo, pero si los siguiera estate segura que no se enterarían. No soy en todo caso un continente. No soy una montaña y tampoco una roca, pero no te aconsejo probar mi gancho derecho.
Lo admito: en mi vida (porque soy vivo ¿sabes?) he currado, corrido, cobrado. Tal vez manchado. Está mañana he dado un beso y esta noche al volver a casa espero dar otro. Tengo esta cita pendiente, que me llena el corazón de miedo y de sueños. Acaso soy un hombre. Pero no creo que usted busca hombres, con esa mesa tan ancha y esta lógica tan negra.
Entonces dejate de pollas en vinagre y cuéntame: ¿cuantos calzoncillos coloreados he ganado?

Antonino Pingue © 2010 Todos los derechos reservados




1 comentario:

  1. Grande, tras pasearme un rato por su blog puedo asegurarle que he pasado un buen rato. Lo enlace en el mío, con su permiso.

    Anita Noire

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