28 oct. 2010

Busca



Busca en la resaca de la ola, que mueve y vuelve a reponer la arena donde estaba, el tiempo de pensar. Busca en la nube pasajera, el hilo de un recuerdo. Y en el coche que corre por el litoral, la alegría del primer beso. Busca en un trozo de botella redondeado por el mar, el verde de dos ojos. Y en los atardecer en la playa, el silencio de tus errores. Busca en un bocado de pescado fresco, la alegría de la alegría que puedes dar. Busca en la estela del barco, que va seguro, las ganas de viajar. Busca en el capricho del remolino, la dulzura del desconcierto. Y en la vela, que bate y no consigue inflarse, el sentido del humor. Busca en la isla que se alarga en el último promontorio, la forma de una mano (y imagina que indique algo). Busca en el sol deslumbrante de las 3 de la tarde, la sombra de un niño que sólo espera bañarse y no conoce aburrimiento. Y en una pequeña ventana abierta, el olor de algo que sabe a dulces recién cocinados. Busca en la gaviota que vuela paciente, la confianza en el tiempo. Y en el sabor de las almendras, las ganas de días confitados. Busca en el vaso de agua transparente, el engaño del cielo que devuelve azul la mar (y ríete de él!). Busca en el olor áspero de las redes en seca, la importancia de los recuerdos. Y en el llanto del bebé que se opone a su primer baño (¡vaya si se opone!) las ganas de seguir adelante. Busca en la roca que se desliza bajo el agua, y cambia de color y forma, el sentido de lo que no tiene sentido. Busca en el barbotear del pesquero que se aleja, el rumbo de la serenidad. Y en el barco, azul y blanco, varado en la playa, la ocasión de jugar al alrededor de él.

Antonino Pingue © 2010 Todos los derechos reservados

20 oct. 2010

Sólo leo lo que se publica en las cajas de galletas (It's only rock and roll but I like it!)


Llegó con media hora de retraso. El timbre del interfono, el tiempo de subir y ya se asomaba a mi pisito.
Ni una palabra de disculpa sino una sonrisa y un beso. Llevaba vaqueros grises, zapatillas rojas, chaqueta negra y una larga bufanda de lana envuelta al cuello de color blanca. Muchacho ancho, peludo.
El tiempo de un vistazo y empezó a quitarse las zapatillas. “Mezcla de miel originales y no originales de la CE.” me dijo, quitándose ahora los vaqueros (¡juro por Dios que fue así!!!). “Por su naturaleza la miel no es recomendable a los niños menores de un año. No calentar sin razonable razón.” Y se quedó en calzoncillos.

Tenía tobillos fuertes, y muslos que invocaban el Museo del Jamón. Y mientras yo no sabía que hacer, y pensaba en la miel y a lo que me había dicho, y en el sentido que podría tener, él, todavía envuelto en su bufanda , de pie, se rascó la pierna derecha con la planta del pie izquierdo.
“Es que los calcetines” explicó “suelen picarme”.
Sin darme cuenta me vino a la mente el comienzo de Lolita, el libro de Nabokov. Lo que decía: “Lolita. Luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía”.

Él bufó sin hacerme caso y puso rumbo a la cama. Ahora me daba las espaldas, y, por cierto, parecía absurdo con todos sus abrigos por la parte de arriba y su desnudez por la parte de abajo. Yo también parecía absurdo al sacar en ese momento algo como la literatura (no sé que me había pillado).
“Este producto está elaborado con ingredientes naturales de primera calidad” me dijo mientras sus calzoncillos, apretados y blancos, se movían con él “obtenidos mediante las más esmerada técnicas de cultivo”.
Si este es un polvo, pensé, es el polvo más extraño de toda mi vida.
“Su receta tradicional y su cuidada forma de preparar el tomate" continuaba él absurdamente, "dan como resultado este gran producto.” Y se quedó a lado de la cama; el Gran Producto. Con los calzoncillos. Con los calzoncillos y volviendo a mirarme en los ojos. Él, no los calzoncillos. Bueno, no lo sé. Quiero decir que puede ser también los calzoncillos. Quiero decir que eran tan hermosamente rellenos (y empalmados), que puede ser que también los calzoncillos (él estaba empalmado no los calzoncillos) me estaban mirando. Quiero decir que me había hecho la picha un lío. ¡Eso es!.

Me desabroché los vaqueros (dejándolos allá) y me acerqué. Ahora sí que éramos raros. Por la parte de arriba parecíamos dos amigos que acababan de saludarse por la Gran Vía (él con su abrigo y yo con mi jersey) y por la parte de abajo parecíamos algo de obsceno, algo que se tocaba y se frotaba.
“Azúcar blanco de caña” me dijo. Y añadió doliente: “El paquete no lleva escrito mucho más”.
Y nuevamente me salió el comienzo de un libro. Esta vez era “Platero y yo” de Juan Ramón Jiménez. Lo que dice: “Era pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no llevaba huesos. Solo los espejos de azabache de sus ojos eran duros cual dos escarabajos de cristal negro.”
A él no le gustó. “¿Pero que dices? Mis ojos no son dos cucarachas” protestó.
No le hice caso y decidí besarlo en aquel lado de la boca donde los labios acaban en una sutil y húmeda V.
Olía a naranjas.
Le gustó. Satisfecho me tocó con un dedo la punta de la nariz.
“Aplicar diariamente, mañana y noche sobre la piel limpia de todo el cuerpo. Su formula (combinación de vitamina E y componentes hidratantes) protege del envejecimiento prematuro.” Y ya está. Lo tiré a la cama. Su bufanda se había ido. Mientras él se quitaba la chaqueta y una camiseta que llevaba escrito “¡NO TE JODES GUAPO!” yo me ocupaba de mi jersey . Desnudo me tumbé sobre de él. Su cuerpo me dio la bienvenida. Sus manos estaban clavadas en mi cuello. Las agarré por las muñecas y las llevé tras de su cabeza. El no hizo resistencia. Pero, así bloqueado, se puso a mirarme orgullosamente. Era rubio. Llevaba una barbita inculta, ojos profundos. Su cuerpo parecía un lozano bosque de oro.
“Aceite de oliva categoría superior obtenido directamente de aceitunas y sólo mediante procedimientos mecánicos.” me dijo todo de un tirón. Concluyendo con: “¡Producto de España!”.

Eres una mierda, pensé. ¡Y entonces a la mierda todo el mundo! ¿Tal vez sea esto un polvo: dos personas distintas que no saben que hacen, pero lo hacen muy bien?
Y acto seguido empecé a declamar la Odisea de Homero. ¡Toma ya!
“Cuéntame, Musa, la historia del hombre de muchos senderos” cantaba cachondo “que anduvo errante muy mucho después de Troya sagrada asolar.”

Y èl (encantado): “Serviciooo al consumidoooor, visítenos en....”
Y yo: “Vió muchas ciudades de hombres y conoció su talante, y dolores”
Y èl: “Consumiiir preferentementeeee antes del fin de/lote: ver parte detrás!”
¡Ahora! Pasé zumbando sobre sus pezones y le levanté las piernas. Vaya panorama se veía.
Por un rato nos quedamos callados. Él, un poco avergonzado, piernas al techo, clavó su mirada en mi barriga y casi con un hilo de voz me dijo: “El portador de esta entrada se compromete a respetar las normas establecidas. La producción de bebidas, armas, bengalas, fuegos de artificio u objetos análogos, causaran el impide a el recinto deportivo.”
Y entonces follamos. Detrás nuestras palabras y nuestro malentendidos. Follamos en el aceite y con los libros, en la miel y con las entradas del Bernabeu. en el tomate, y con Lolita, y con Homero. Follamos por fin a la esquina de su rodilla. En el cruce de mi ombligo. Ocultados en mi nariz. Nos follamos bailando sobre nuestras uñas, bajo la plantas de los pies. Nos follamos en todos los lugares. Tratando de perdonarnos.

Cuando acabamos, cansados, satisfechos, en la cabeza me bullía la poesia de Rafael de León. La que decía: Era hermoso y rubio como la cerveza; el pecho tatuado con un corazón. En su voz amarga había la tristeza, doliente y cansada, del acordeón. Y por cuanto parecía absurdo en aquel momento lo queré , y estaba feliz, feliz de estar tumbado al lado de aquel chaval rubio y cansado y loco.
Acaricié su pelo de oro.
“Porque haces así?” le pregunté.
“Sólo leo lo que se publica en las cajas de galletas” me contestó.” y añadió: “It's only rock and roll but I like it!”
Fuera la noche de Madrid llamaba sus hijos.


Has leído lo que lleva escrito: La Miel Granja San Francisco, Orlando Tomate Frito, Body Milk Dia, Aceite de Oliva Virgen Extra Dia, Entrada Tour Bernabeu. Tal vez todo este pequeño y estúpido relato es verdadero. Mucho más verdadero de lo que parece.

Antonino Pingue © 2010 Todos los derechos reservados



12 oct. 2010

Come è grande e come è moderna la democrazia in Italia.


Come è grande e come è moderna la democrazia in Italia.
Si è sviluppata, allargata, sciolta come una sottiletta di formaggio (che fila e fonde) in ogni angolo in ogni anfratto, in ogni dove. Tutti siamo chiamati a partecipare e partecipiamo. Per le piazze, nei bar, nelle sale d'attesa dei parrucchieri e dei podologi. La democrazia italiana si è emancipata, si è tecnologizzata e ora la facciamo noi. Oggi, per esempio su fecebook mi è arrivato l’invito a partecipare a “Popolo viola: isole ecologiche vs propaganda di governo”. Mi sembra una gran figata! Chi vincerà? Quali saranno le armi sfoderata de “isole ecologiche”? Albero Anallergico Rotante? Laghetto Incontaminato Esplodente?
Per strada già se ne discute. E ognuno ha la sua opinione. Io ci penso su e decido di appuntarmi a “Tette di Serena Grandi vs pancia di Giorgio Mastella”. Pare che la lotta si concluderà nel fango. AnnoZero ha già pronto uno speciale con la partecipazione di esperti mondiali. Pare anche che sia certa la partecipazione di Benigni che ci regalerà un meraviglioso cantico dell’Inferno di Dante con chiari riferimenti alle tette e alla pancia (angolo cultura, per far vedere che siamo di sinistra). Il dibattito poi si sposterà su un altro canale dove durante la trasmissione di XFactory dovremmo decidere (democraticamente) se la esibizione scarsina del gruppo rock “Altra Forfora” è da imputarsi alla cantante Giggina la Vaggina o a tutto il gruppo che ha già esaurito la sua carica dirompente e anticonformista. Bossi ha già dichiarato che ce l’ha duro (ancora), e Berlusconi rilascerà una nuova barzelletta accuratamente sessista. Assicurata la reazione indignata di tutte le associazioni femministe. Il PD ha proposto a Giggina la Vaggina di candidarsi nelle prossime liste elettorali solo però dopo un turno di primarie che si svolgerà con l’invio di messaggini con il cellulare. Per cui ora vi saluto, sono molto impegnato, come democratico italiano. Entro domani devo decidere su cosa indignarmi, se mi piacerebbe avere Giggina la Vaggina nel parlamento, eliminare o no “Altra Forfora” e vedere Serena Grandi lottare nel fango con Giorgio Mastella…

1 oct. 2010

(Peluda) carta para tí (la balada del Cub)



Todavía no has comprendido y te equivocas mientras, a la pata de mi cama, alegre, vuelves a ponerte los calzoncillos. No ojear mi barba entrecana, como fuera una garantía, un seguro para la serenidad (la serenidad que tan fácilmente te entra cuando mi pubis está pegado al tuyo). No sonreír mientras escondes tu cara de guapo bajo mi almohada sólo porque te he dicho que tengo 40 años. No acabo de confesarte que estoy más preparado que tú, ¿sabes? Que he estudiado más, que llevo más tiempo sobre los libros, que la asignatura pendiente del “como se vive” yo ya la he tenido y ya la he pasado, y ahora estoy feliz, aquí, tumbado a tu lado observando las ropas que aún te quedan por ponerte. Y si ahora levanto la almohada y voy en busca de tus labios, y si ahora acaricio tu cabeza rapada, no te aproveches de esto para guardar tu nariz en mi barriga peluda (que tanto te quiere). No contar mis pelos blancos pensando que irán a pasarte las notas que tomaron preparando este jodido examen. Te equivocas, cachorro. ¡Más que nunca! Mis pelos no pueden ayudarte. No es que no han pasado este examen es que nunca se han apuntado. Y no sirve a nada que te encojas de hombros, o que te enfades con ellos, o que le grites que son incapaces o que te han desilusionado. No se apuntaron porque este examen no existe. Deja de mirar fuera a la ventana entonces: más allá hay solo la puesta del sol... y el día que acaba.
Nos queda la noche (peluda)... hacemos que no sea de rencor y de reproches.


Antonino Pingue © 2010 Todos los derechos reservados