28 oct. 2010

Busca



Busca en la resaca de la ola, que mueve y vuelve a reponer la arena donde estaba, el tiempo de pensar. Busca en la nube pasajera, el hilo de un recuerdo. Y en el coche que corre por el litoral, la alegría del primer beso. Busca en un trozo de botella redondeado por el mar, el verde de dos ojos. Y en los atardecer en la playa, el silencio de tus errores. Busca en un bocado de pescado fresco, la alegría de la alegría que puedes dar. Busca en la estela del barco, que va seguro, las ganas de viajar. Busca en el capricho del remolino, la dulzura del desconcierto. Y en la vela, que bate y no consigue inflarse, el sentido del humor. Busca en la isla que se alarga en el último promontorio, la forma de una mano (y imagina que indique algo). Busca en el sol deslumbrante de las 3 de la tarde, la sombra de un niño que sólo espera bañarse y no conoce aburrimiento. Y en una pequeña ventana abierta, el olor de algo que sabe a dulces recién cocinados. Busca en la gaviota que vuela paciente, la confianza en el tiempo. Y en el sabor de las almendras, las ganas de días confitados. Busca en el vaso de agua transparente, el engaño del cielo que devuelve azul la mar (y ríete de él!). Busca en el olor áspero de las redes en seca, la importancia de los recuerdos. Y en el llanto del bebé que se opone a su primer baño (¡vaya si se opone!) las ganas de seguir adelante. Busca en la roca que se desliza bajo el agua, y cambia de color y forma, el sentido de lo que no tiene sentido. Busca en el barbotear del pesquero que se aleja, el rumbo de la serenidad. Y en el barco, azul y blanco, varado en la playa, la ocasión de jugar al alrededor de él.

Antonino Pingue © 2010 Todos los derechos reservados

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