17 jun. 2016

Tu primera carta de amor



Yo he escrito a lo largo de mi vida muchas cartas de amor pero me he dado cuenta que hasta hoy nunca te he escrito una carta a ti, mi amor. Tal vez esto no esté bien.

He escrito cartas de amor por muchos motivos y bajo muchas circunstancias. Por felicidad, por recuerdo, para ganarme una sonrisa, incluso he escrito cartas de amor por morbo y por necesitad. Algunas de estas cartas iban dirigidas a personas que me querían pero también he escrito cartas de amor a personas que no me querían o que me querían pero que tenían miedo a quererme (y todo el rollo que esto conlleva). Una vez escribí una carta de amor por encargo y cuando el amigo que me la había encargado la leyó me dijo que le gustaba  pero que,  exactamente por el hecho de que era buena (me lo dijo levantando un dedo), me consideraba peligroso. 

No sé dónde he aprendido a escribir cartas de amor, tal vez lo aprendí en el mismo momento en el que decidí que tenía que elegir y hablar solo de un detalle. Un detalle que ni siquiera el destinatario conocía o que solo sospechaba de conocer y que tenía por eso  bien guardado en el armario. Y ese detalle yo lo adornaba,  y me ponía a jugar con él. Y a veces lo exageraba, lo admito  (hasta inventándomelo), pero siempre utilizando con cuidado (con ese cuidado, pulcro y acicalado, proprio del amor que escribe),  palabras bien experimentadas  y que había aprendido estando bien cerca de su piel y de su boca (que ya me sonríe tomada por sorpresa,  medio desprevenida y medio feliz de haber sido reconocida). 

Sin embargo es cierto, mi amor,  a ti nunca te escribí unas de estas cartas y tal vez esto no esté bien.

He escrito cartas de amor con la precisa intención de hacer llorar (eso también lo admito). He escrito cartas de amor intentando que no se me olvidase (y no siempre lo he conseguido). A veces he escrito cartas de amor solo porque se me abriera una  puerta. Recuerdo que hace muchos años escribí una carta de amor sobre un culo y su modo de andar, sosteniendo que ese culo poseía una gramática más sincera  y más compleja que su mismo dueño (pero fue el dueño el que finalmente me contestó). 

Como te decía, he escrito muchísimas cartas de amor y muchas eran alegres o pretendían serlo. Pero acabo de darme cuenta que en realidad, en el fondo, cuando me ponía a escribir era siempre porque algo me faltaba. Tal vez ese silencio feliz que no necesita palabras, que no necesita arreglo. Y entonces intentaba, lleno de ilusión, de cambiar las cosas, entrelazando pequeños detalles para que se me viera (aunque solo por pocas líneas).

En fin, aquí tienes tu primera carta de amor, mi amor.

23 sept. 2013

El móvil de Pepito (y no es un chiste)

Pepito se ha comprado uno de estos móviles de ultima generación. Es muy chulo el móvil de Pepito y muy potente. Tiene una pantalla táctil que además de ser táctil es sensible e inteligente (vamos, si fuera una mujer sería para casarse).

Con un rápido gesto Pepito puede enterarse de todo y saber todo y comunicarse con todos. Puede ojear un periódico por ejemplo, leer un libro, escuchar una canción, jugar con un video juego, hasta ver la televisión puede Pepito con su móvil.
Este móvil tiene conexión Internet y Bluetooth y wi-fi y habla incluso con las nubes y con los satélites que dan vueltas alrededor del planeta, y gracias a ellos es capaz de saber exactamente la posición donde se halla (pero no sólo cuando Pepito se lo pide, sino siempre ). 

El móvil de Pepito está conectado con las redes sociales (así llamadas porque permiten a la gente enlazarse entre ellas y no sentirse sola) y cada vez que un amigo de Pepito carga una foto o cuelga un video o hace algo en algún sitio (como tomar un cerveza, ver una película, ir al gimnasio), el móvil le envía a Pepito un mensaje para advertirlo (así que él tampoco se siente solo). Si en el periódico que le gusta a Pepito sale una noticia interesante, el móvil enseguida se entera y le envía un mensaje. Si el video juego que le gusta a Pepito tiene una actualización, el móvil se le envía un mensaje. Y hace lo mismo si su cantante preferido saca una nueva canción, si tiene una cita, un cumpleaños, un aniversario, algo que comprar o recordarse. Este móvil portentoso hasta es capaz de enviar un mensaje a Pepito a las 5 de la madrugada si el tiempo y la temperatura ván a cambiar (para que Pepito al salir no se olvide el paraguas). 

Pepito está tan informado y tan mimado (y tan lleno de mensajes) que para seguir con su vida ha tenido que quitar el timbre a su maravilloso móvil de ultima generación. Por eso si intentas llamar a Pepito a lo mejor él no te contesta, y te toca esperar que vuelva a casa por la noche para llamarlo al fijo.


1 abr. 2013

Pequeña historia de una Pascua diferente

Esta historia de la Pascua siempre la he encontrado muy interesante.
Que me lo imagino allí Pedro y Jesús hablando a solas junto al fuego sobre los últimos acontecimientos. Imagino el Pedro agobiado que confiesa que teme que pillen a su maestro y lo procesen y al final lo maten. Que lo romanos hacen estas cosa ¿sabes Maestro? Pero Jesús le dice que no hay que preocuparse, que todo está programado. Que es cierto, que tiene razón, que así irán las cosas, que lo matarán, sí, y que pero él volverá . Y me lo imagino Pedro, hombre barbudo con ojos lindos, escuchar, asentir con la cabeza, medio iluminada por la llama del hogar, y luego contestar: venga Maestro eso ya lo sé, tú hablas a través de metáforas. Y eso es precioso, como todas tus metáforas. Pero la vida no es un metáfora ¿sabes? Y tampoco la injusticias contra las que luchamos.

Y ya sabemos que contestó el maestro, este Jesús de pelo largo y rubio (así dicen) y muy seguro de si mismo (a lo mejor un poco presumido): que él no hablaba a través de metáforas, en absoluto, que él habría vuelto de verdad, que tal vez cerrará los ojos, puede ser, y estirará la pata unos cuantos días, es posible, y que pero volverá en carne y huesos, es cierto. Que no pueden matarlo. Y eso es todo.

Y entonces me imagino Pedro callarse. Estoy seguro que se calló y se quedó cuidando las llamas del hogar un poco avergonzado de si mismo. Es ese Pedro que siempre me ha interesado...

Y pasaron los días y efectivamente los romanos pillaron a su maestro y lo procesaron y al final lo mataron. Así tal como se dice. Y hubo violencia y lagrimas y sangre, como ocurre siempre en estos casos (que Jesús no ha sido el primero y tampoco el último). Y el dolor fue tanto que casi Pedro se había olvidado de las palabras de su maestro.
Pero Jesús es Jesús, es el Todopoderoso (o está emparentado con él), y después de tres días, hizo lo que había prometido y abrió los ojos, se incorporó, quitó la piedra que tapaba la tumba y salió. Solo que lo hizo de noche, en un momento en el cual nadie estaba mirando. Pues sí, hay unas personas que lo ven, pero son pocas. Pues sí, la tumba se quedó vacía, pero una tumba se puede vaciar de muchos modos.

Y es en este momento que para mi la Pascua se hace verdaderamente interesante. Cuando Pedro corre en busca de su maestro y me imagino todo lo que le pasa por la mente a este pobre hombre. Que está por las nubes Pedro, está entusiasta, vamos, está flipando, porque piensa que las injusticias han terminado (por fin). Piensa que se irá por la calle con su maestro, que ya solo hace falta entrar en la ciudad junto a él y que la gente lo vea vivo, nuevamente vivo, para que los reyes pierdan en un solo golpe todas sus coronas. Y todo este poder, que nos ha explotado, ya no cuajará jamas. Y el pueblo romperá en carcajadas bajo los palacios de los señoritos y se reirá de su dinero y de su estúpida opulencia que ya no tendrá ningún sentido. Todo esto piensa Pedro mientras corre hacia su maestro resurgido. Piensa que el pueblo ha ganado. ¡Eso! Sencillamente han ganado.

Pero, cuando Pedro halla a Jesús, él le dice que no. Le dice que no entrará con él en la ciudad, y tampoco se pondrá al centro de una plaza para que todo el pueblo pueda verlo o hará un discurso o estrechará manos. Aunque la victoria de todas sus luchas está allí, a un paso, aunque han armado todo este lío, aunque solo haría falta que lo vieran vivo para que el mismísimo Emperador Romano se cayera de su trono tembloroso de miedo, Jesús le dice que no, que se va al padre .

Y es esto de la Pascua lo que me parece más interesante: la cara del pobre Pedro, hombre de pueblo, pescador, la cara que piensa en su victoria esfumada sin intender.
Le dice que volverá, que hay que portarse bien y volverá... mientras tanto, eso si, los reyes mandarán en su nombre.

14 jul. 2011

La retorica del amor

Si hay algo que no me gusta es la retorica (excepto la retorica de la retorica que en cambio me encanta). Si hay algo que todavía me gusta meno es la retorica del amor. No la puedo sufrir. Este modo de ver el amor como algo perfecto, como la victoria del bien, del bello, del hermoso, del perfumado, de los colores coordinados, de las mariposas, de la casa que huele a incienso y velas … no por favor no. Por suerte el amor es algo totalmente distinto y mucho más interesante. Si el amor huele a algo huele a mal como el vestuario de un gimnasio. Huele a campo de batalla. Huele a sangre, a sudor, huele a sabánas empapadas de hambre, huele a venganza, a miedo, incluso a oportunismo y a egoísmo. Y si nos dejamos llevar por esa retorica del amor es por el miedo de ver las cosa así como son de verdad. Así como cada día limpiamos el cuarto de baño para que no se vea de qué estamos hechos. Pero el amor allí está, en aquella mancha más oscura y más oleosa, que trae en si misma todo lo que hemos estado y comido y respirado. Allí está el amor y su raíces, y no en las cenitas con los amigos para compartir nuestra felicidad, o en las fotitos colgadas en facebook, o en aquella serenidad que tan nos gusta aparentar. No no, que eso no tiene que ver nada con el amor, tiene que ver mucho más con la costumbre de llevar calzoncillos limpios (cosa sin embargo sana y justa y claro y por supuesto).
Por favor que todos hemos amado y lo sabemos muy bien que es el amor. Que lo sabemos muy bien que cuando llevamos alguien al orgasmo, lo hacemos porque nos gusta sentirnos Dios. Y cuando, en cambio nos dejamos llevar al orgasmo lo hacemos porque nos gusta, por un instante, sentirnos el hijo más querido de Dios. Y esta lucha desconsiderada queda secreta y inenarrable entre los dos, que a veces me parece que las parejas pasean cogidas del brazo por el miedo a que el otro salga a gritar al mundo lo que no se puede contar. Que soy la nada delante de ti y tú, que eres Dios, te has hecho polvo para ganarte un beso mio.

21 may. 2011

M-15 “El pueblo unido jamàs serà vencido” (venerdì notte a Puerta del Sol)

E’ sabato notte a Madrid, la città della movida. Eppure "terrazza" per "terrazza", bar dopo bar, quartiere dopo quartiere, dalla Latina fino a Malasaña gira la stessa idea: passare per Puerta del Sol, prima di mezza notte, ora in cui il Tribunale Elettorale Nazionale ha deciso che gli assembramenti in tutte le piazze di Spagna saranno illegali perche disturberebbero le elezioni di domenica.
Bel problema uno Stato che si vede riempite tutte le sue piazze di gente che, al di la di tutto, grida: non ci rappresentate più. Bel problema, comunque la pensiate.

Puerta del Sol è piccola questa notte. La gente, le tende e i ragazzi ormai straripano nelle strade limitrofe. Il bel palazzo della Regione, che domina con il suo campanile la piazza, è illuminato come un giorno di festa. E’ da quel campanile che tutta Spagna, in diretta televisiva, ascolta l’arrivo della mezzanotte a capodanno. Sembra fatto a posta.
E’ una piazza strana Puerta del Sol oggi. E’ diversa da ieri, è diversa dall’altro ieri. Non solo più gente, ma anche più consapevole. Oggi il mio amico Mario su facebook scriveva: “Somos noticia en Franci (siamo notizia in Francia)”. Tutti hanno saputo di ciò che stanno tentando di fare in Italia e in Germania e in Inghilterra. E’ una piazza più orgogliosa oggi. Quell’orgoglio spavaldo e un po’ stupito, tipico di un paese che si è sempre sentito in ultima fila. Qualcuno l’ha anche scritto su un grande telone. E’ una piazza strana Puerta del Sol oggi, una piazza senza palco. Senza nessuno che la dirige. Senza un punto esatto dove guardare. Così a ogni metro succede qualcosa di diverso. Così tutti ci guardiamo negli occhi. A quest’ora della notte, c’è troppa gente per una assemblea o un dibattito però ci sono concerti. Chiunque ha una chitarra l’ha portata. Un gruppo di signori, sax, flauto traverso e tromba, suonano un pezzo jazz. Poco più in la c’è una intera famiglia, mamma papà, bimbo e bimba. La bimba legge molto composta un libro seduta su uno zaino mentre il fratellino colora un foglio di carta. Un amico che il venerdì sera canta in un coro mi telefona e mi racconta che questa sera si è deciso di andare a cantare in piazza. Il clima è sereno, qui nessuno ha paura di un incidente o di una provocazione. E’ quasi assente un servizio d’ordine. E questo sembra strano visto dall’Italia ma non lo è visto da qui, dal cielo di questa città buona e pacioccona. Speriamo che abbiano ragione. Su Twitter però gira un volantino con le istruzioni di come comportarsi in caso di atti violenti o di un tentativo di sgombero: sedersi a terra, alzare le mani, reagire, tassativamente, in una forma non violenta.
Ore 11.55, si avvicina la mezzanotte. L’idea, la rete la diffonde da oggi pomeriggio, è accogliere le 00 del sabato in assoluto silenzio. E a mano a mano che si avvicina la mezzanotte mi chiedo se si farà, se questa enorme piazza straripante di gente saprà, senza alcun comando, azzittirsi. Hanno appeso un cartello con su scritto: “esto no es un botellon” (un botellon è come si chiama qui il bere per strada).
La lancetta dei minuti su avvicinano alle 12. Tutti guardiamo verso il campanile e, improvvisamente, succede. Come un contagio. Si fa silenzio. Un silenzio totale.
La piazza è enorme, così piena di gente è impossibile vederne l’altro lato, eppure non si sente un sospiro. E fa quasi paura tanta gente, unita e silenziosa. Alle 00 si sentono i ritocchi della campana. Un suono flebile (non è il Big Ben) e tutti alziamo le mani e le moviamo in un applauso silenzioso. 12 rintocchi. In un silenzio da chiesa. Sola una persona prova a gridare: “capullos” (stronzi) ma tutti la azzittiamo. Ci si tiene a questo silenzio. ¡Lo queremos! (lo vogliamo). Poi i rintocchi finiscono e lentamente, dalla pancia della piazza, dalla pancia di Puerta del Sol (che è virtualmente il centro della Spagna), comincia a salire un grido: “El pueblo unido jamàs serà vencido. El pueblo unido jamàs serà vencido”. E ancora più forte: “El pueblo unido jamàs serà vencido”. E a me vengono i brividi, ma veramente! L’ho ascoltata milione di volte questa canzone nelle manifestazioni in Italia ma è la prima volta che la ascolto qui. E per quanto è un pensiero stupido, tipicamente mio, penso che a gridarla questa volta sono spagnoli, sono persone che parlano la lingua di quella canzone, la parlano la mattina chiedendo un caffè, facendo la spesa andando a un colloquio di lavoro e questo la rende diversa, la rende più autentica. E mi sento un po’ turista, un po’ straniero, un po’ spagnolo e lo grido anche io: El pueblo unido jamàs serà vencido.
Questa notte si dorme tutti in piazza (e mi manca un poco il mio compagno che è a casa a dormire, che domani lavora).